martes, mayo 31, 2005

Pese a las apariencias, esto es una declaración de odio

Tengo el corazón herido, sólo pienso en... nada.

El castigo que los dioses dieron a Sísifo por algo-muy-malo que hizo(que por supuesto yo desconozco) fue el tener que empujar una piedra hasta la cima de una montaña. La condena real era que siempre que la piedra llegaba al punto más alto, esta volvía a deslizarse por la pendiente empujada por su propio peso, de tal manera que Sísifo quedó atado eternamente a la tarea de subir la piedra sólo para verla caer de nuevo.

De una obra de Sartre donde los personajes muertos se encuentran reunidos en el infierno, además del famoso "Hell is other people", aprendí que no importa qué tan terrible sea todo, lo único que queda por hacer es seguir adelante con ello. Because there´s nothing else to do, escuché en una canción de Pulp. La convivencia constante y las cotidianidades que se estiran hasta el infinito son la condena de (igual que en el caso de Sísifo) no-se-sabe-cuáles-crímenes.

- Cuchillos cuerdas y venénos inútiles. Ya ha sucedido ¿no se dan cuenta? De una vez y para siempre. Estaremos aquí para la eternidad.
- La eternidad, ¡Dios!, por siempre.
- Sigamos adelante con esto...


Somos los Atrapados sin salida, pero con vida; los Sísifos, pero sin montaña. La piedra la pateamos al caminar. Sin la esperanza de un acantilado hacia dónde arrojarla para no volverla a ver nunca. Por siempre sólo avanzar. Lo siento, pero no se acaba. Sigamos adelante con esto.

7 comentarios:

Abominable Mario Flores dijo...

Clap, clap, clap, clap.

Ojalá tuviera más que decir.

Daniel M. dijo...

Sssssss. Consiguete este libro "Los Viejos Asesinos" de Luis Arturo Ramos, lee El Visitante.

Aldebarán dijo...

Consiguete mi dirección del blog y lee "Mi lugar común"...

Seraphim dijo...

Diria que nos condigamos una vida pero... están dificiles de conseguir y las dan a muy altos precios.

Aurora Boreal dijo...
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no sé dijo...

en algún momento te hablé de mí? no sé, no sé, no seeeeee

Andrómeda dijo...

Sí, Fabián, en algún momento me hablaste de ti y yo te escuché. Puede que haya sido porque estábamos muy borrachos. No sé, yo tampoco sé.