jueves, septiembre 15, 2005

Ay no, ya me dio por extrañar

Can’t we give ourselves one more chance?
Why can’t we give love that one more chance?
Why can’t we give love?
Cause love’s such an old fashioned word
And love dares you to care for the people on the edge of the night
And love dares you to change our way of caring about ourselves

This is our last dance

This is our last dance

This is ourselves

Under pressure


-Yo me la sé en español-

Quién sabe si todavía habrá alguien que comparta conmigo el recuerdo. (¿Tú?)



Traigo una nostalgia del tamaño del mundo y toda me cabe aquí /señalando con un sólo dedito el corazón/.




(Qué pena, qué pena. El momento Candy Candy termina...





ya)

4 comentarios:

Daniel M. dijo...

changos, en mi primera infancia recuerdo que siempre que llegaba a la casa de la abuela le pedia a mi tío G que pusiera la de Cuin, me la pasaba fregandolo pa que pusiera la de Ciun, ni sabía que demonios de´cía yo nomas quería escucharla porque me gustaba harto (tambien lo fregaba pa que pusiera Billy Jean) hasta que sacaba sus incontables discos-acetato-negro-harto-grandes y los ponía en la tornamesa. A veces me daba por apagar las bocinas y escuchar el sonido de la aguja que parecía cantar, eso siempre me impresionó; porque como podía ser que hubiera sonido sin estar las bocinas prendidas, simplemente fantastico. Y me quedaba horas viendo aquellos discos girar y girar.

Gran Fornicador dijo...

Pues yo seguramente no soy el "yo" de quien habla usted, pero si que comparto el recuerdo.
(Ni siquiera es probable que sea el mismo recuerdo, pero que bonito puede ser recordar, y/o viceversa).

Seraphim dijo...

Si me quieres, tu a mi, me podras encontrar, yo tespero aqui. Si si. Este es mi lugar. Si quieres reir, disfruta la alegría de soñar, un mundo de aventura sin igual, solo aquí, con Androooomeda.

Tan tan

Abominable Mario Flores dijo...

Cómo no...

Aunque aquella haya sido la versión hueserona y sonara a camote.