domingo, octubre 30, 2005

Soy mujer, soy indígena y soy gay

Por lo general, a mí no me molestan los hombres más de lo que me molestan las mujeres, los ancianos o los niños. Nunca me han hecho nada especialmente malo, aunque puede que tampoco nada especialmente bueno. Soy mensa taruga para las relaciones interpersonales no importando el sexo de mi contraparte y desprecios los he sufrido en cantidades casi equitativas por parte de damas y caballeros.

Sin embargo, a veces me dan ganas de odiar a los hombres. Ponerme del lado de todas las mujeres engañadas. Andar por ahí pregonando "son hombres, son cabrones". Meterme, por puro gusto disfrazado de inocencia, en una relación destructiva en la que yo sufra y sufra y sufra hasta que me abandonen y entonces yo sufra y sufra y sufra más. Las que así lo hacen se les ve que nunca se aburren.

Seguro que yo no la paso bien porque no tengo algo definido contra lo cual canalizar mi odio.

Me voy a volver feminista, como Lupita Dalessio, como Laura León, como Maitena, y ahí los quiero ver.

¿Me estás oyendo, inútil?

8 comentarios:

Tonto Simón dijo...

¡Changos! Escúchala inútil

Andrómeda dijo...

Jaja, este post no se trata de lo que parece.

Aldebarán dijo...

QUE BONITO POEMA!!!
(APLAUSO)

Trompetista de Falopio dijo...

"Rata de dos patas, sucia sabandija... escoria de la vida." a güevo.

lafiebredelmono dijo...

"yo no tengo prejuicios, odio a todos por igual" no me acuerdo quien lo dijo. pero era mucho mas inteligente que yo.

Sabina dijo...

Venga Graziella, yo ahí te quiero ver.

rfr dijo...

NOOOOO! por favor como d'alesio nooooo!

carlosasecas dijo...

corrección: esas no son feministas, sino "feminazis".

el hemíptero imaginando un nuevo holocausto