sábado, diciembre 10, 2005

Cenicienta sin ratones

Casi a la media noche me tomaron de la mano, no en un acto amoroso ni similar, sino de casualidad (¿causalidad?) y me vi tan desprotegida, tan sola y tan infantil, con tantas ganas de que no me soltaran y, sin embargo, me soltó. Gracias y adiós. Fue una transacción.

¡Cuánta pinche soledad!

También me quitaron el libro de Pizarnik.

Y me quedé toda la noche esperando a Nadezhna, la que nunca apareció.

2 comentarios:

Seraphim dijo...

Segundos que transcurren en exquisita lentitud...


aunque después nos habrá parecido tan corto

Gran Fornicador dijo...

Puta madre.
(primer comentario en un blog en mucho tiempo, y resulta ser ese)