miércoles, diciembre 07, 2005

La durmiente

Un día me voy a dormir.

Cierro los ojos. Estoy cansada.

Un día me voy a morir.

Alguna vez llegué a dormir 18 horas seguidas. Eran malos tiempos, pero qué condenadamente placentero era el sueño. Ya no es lo mismo. Extraño mi tiempo libre. No que ahora lo tenga ocupado, pero una cambia. Si un día sufro de insomnio yo sí me quiero morir.

Abro los ojos. Estoy cansada.

Lo que la fiebre hace sentir se asemeja mucho al despertar después de un largo periodo de sueño. Me gusta. El cuerpo calientito, el atontamiento, la nostalgia de los minutos previos a espabilarse por completo, lo simple, bueno y lento que es todo en esos momentos. De la fiebre al despertar sólo existe la separación de la saliva. La de la fiebre es común; la del dormir largamente -sobre todo por las tardes, no sé por qué- es viscosa, suave, casi dulce, como la del llanto, pero todavía mejor.

Cuando a E. le daba fiebre siempre tenía la pesadilla de que un rollo de papel higiénico gigante la perseguía; se iba desenrollando y ella intentaba escapar, correr hasta que se acabara, pero el rollo era infinito. Me decía que era algo terrible, escalofriante. A mí siempre me pareció una pesadilla muy aburrida.

J., desde niño hasta hoy, cuando la temperatura se le pone alta le entra el convencimiento de que la rana René lo ha estado buscando desde hace mucho y que en ese momento ya está cerca y de cualquier lado se le puede aparecer. Entre dormido y despierto ve cómo el muppett lo sigue através de un laberinto. Prefiero esto a lo del papel de baño.

Yo, despierta, con fiebre, mientras voy caminando fantaseo que se me cae la cabeza y no me doy cuenta porque estoy atontada por el mal, sólo me siento un poco más ligera, es cierto, me siento mejor. El cuerpo sigue caminando, realiza las actividades, sube y baja y avanza y no se cansa. La cabeza rueda un poco, se detiene, cierra los ojos, duerme. Toda yo (cabeza y cuerpo, aunque separados) estoy bien, estamos bien, en paz. Ahora sí cada cosa está en su lugar.




***Es que tengo fiebre, a estas horas, aquí. (Y no me puedo dormir.)




Sueño que mis sueños sueñan que sueño este sueño.
De ser cierto, el presente cuento es infinito.
De lo contrario, lo mejor que podemos hacer es olvidarlo.
(Z.H.)

8 comentarios:

Princess Vespa dijo...

Leí un mundo feliz y reí y lloré y lo amé y lo odié y no sé qué pensar. Mejor no pienso... sigo leyendo.

Quiero soma, o una caja X

Daniel M. dijo...

Toda fantasia es preferible que esta absurda realidad. Ya no sabe uno que creer, que sentir ni que hacer pues todo es tan pero tan inutil, que a veces; y más a veces que no, es preferible desconectarse e irse a soñar. La palabra "qqtcrino"

Aldebarán dijo...

Cuando niño me daba temperatura yo deliraba, veía entrar grandes balas el pelotas me sentía culpable por matar esas pelotas, y huía y me escondía de mi padre para que no me regañara por crueto asesinato.
A mi si me gusta creer en mi realidad, porque es lo que desata mis pasiones y dolores y me lleva a mundos de ensueño, feos, pero de ensueño.

Aldebarán dijo...

Ando tan disperso por la gripa que me azota que escribí tantas palabras mal y me comí comas y acentos... pero creo ke le entiendes, eres una niña muy inteligente.
P.D. Ya escribo mas letras en las letras cuchas que en los comentarios, casi me sale el abecedario.

Gran Fornicador dijo...

Everythiiing/In its Riiiight Place...
A mi me encanta dormir, no me acuerdo quien decía que la vida era tan insoportable que los dioses habían tenido al menos la piedad de dejarnos escapar de ella por una tercera parte de nuestros dias. Dormir y soñar es la neta, si lo de espía no funciona, quizá me termine dedicando a eso.
Ash, yo si tengo insomnio.

Luis Ricardo dijo...

¿Debo salir con J? Creo que no, a menos que averigüe las demás letras de su nombre. W.A.

La palabra verificadora de hoy es "salmenal" ¿tendrá algo que ver?

Trompetista de Falopio dijo...

Graciela, me acabas de recordar un par de episodios oníricos. Una vez desperté muy angustiada, pues soñé que al novio de aquel entonces le aventaban una cacerola que le cortaba la cabeza; yo lloraba tendida junto a su cuerpo, creyéndole muerto, pero de pronto éste se ponía de pie, colocaba la cabeza en el cuello y me decía: "debo ver a un médico." Fue horrible.
Otro día, con fiebre, dormí en la cama de mi madre, quien dice que en la madrugada me senté y pregunté ¿ qué hace aquí John Lennon? Es una lástima que no recuerde lo que seguramente será mi único encuentro con un Beatle. En fin.

Abominable Mario Flores dijo...

Serás conocida como la Letrista Mexicana de la Meme.

El Sábado 10 dormi 14 horas con la boca anestesiada y el agujero de una muela sangrando. Se formó una baba interesante, te la recomiendo.