viernes, febrero 03, 2006

Bondades de la hiperactividad

Alguien es feliz. Hasta hace poco supe cómo se llama. M., su nombre es M. Mi amiga que ya no es mi amiga y yo nos referíamos a él como "El Souvenir". Es como un recuerdito, una muestra gratis de otra persona. M. es pequeño y siempre está brincando y palmoteando. Si hiciera soniditos como chuic chuic chuic entre palabras o al caminar, apostaría mi fortuna a que es un muñeco de cuerda.

Los tres fumábamos. F. se quejaba de su trabajo y sus enfermedades; yo, incluyente, me quejaba de la vida en general. M., brincando y palmoteando, nos escuchaba, tan hiperactivo, tan sonriente. Le pregunté "¿Eres feliz?". M. dijo "Sí". Clarito se le veia que sí lo es. Nos fuimos.

F. y yo caminábamos hacia el carro, despacio, las manos en los bolsillos, arrastrando los pies, muy despacio, él se seguía quejando de su trabajo y sus enfermedades, luego se interrumpió para decirme "Sí es feliz", y vino a mi mente la imagen de M. brincado y palmoteando, tan hiperactivo, tan sonriente, y nosotros tan lentos, tan pasivos. De pronto fue obvio: "Ha de ser porque se mueve mucho".

Así llegué a la brillantísima conclusión de que la felicidad es algo motriz, una consecuencia del movimiento, como el calor, como la elasticidad. Yo nunca voy a ser feliz.

Y ya en casa tuve este otro pensamiento grande e importante:

No me gustaría salir con un hombre que oliera a gelatina de limón.

11 comentarios:

Fusnes H. dijo...

He tomado limonello!!!!!!!!!!!! (Es una revelación?)

Luis Ricardo dijo...

Tomo limonello ¿es eso tan grave! El secreto de la felicidad de M. es lo corto de su nombre.
¿Pero F. es tan feliz?

Anónimo dijo...

Yo tomo limonello.

Andrómeda dijo...

Juanpe, segurito que lo es.

Luisricardo, la solución al acertijo nos dice que F. es gay.

Elusuarioanónimo, yo no sé qué es el Limonello.

Siempre terminan hablando de cosas que no entiendo: krishnas, donas, Limonello. ¿A dónde iremos a parar?

Andrómeda dijo...

Uh, licor... qué novedad.

Anónimo dijo...

¿A parar? A ningún lado, porque si me detengo dejo de ser feliz...

(Piensa el usuario anónimo, uno de ellos, sorbiendo con fruición una strawberry margarita)

Malakatonche dijo...

Tu caso es como una canción de Paulina Rubio: bien maleta, pero cómo duele la verdad en sus palabras.

Prrrt.

Tronchatoro dijo...

M. es asexuado, ahí radica su felicidad. Lo sé, lo sé.

(Ahora, yo experta en olores, me acabo de dar cuenta que el olor a gelatina de limòn me encanta en los hombres y no me habìa dado cuenta.)

Recomendación para ser feliz: ve una noche de domingo a la plaza de Zamora a aventarle huevos con confeti a los transeùntes. Eso es pura felicidad.

Fosfocito dijo...

Yo quiero salir con un hombre que huela a verde limòn, se podrà?

Oiga, yo duermo unas 12 horas diarias cada noche y casi no me muevo.



Asì nunca voy a ser feliz.

Aldebarán dijo...

Yo no he tomado limonello, yo soy michas en la motricidad, duermo 8 horas, y suelo caminar kilòmetros, odio a la Pau, y tengo años sin lanzar huevos con confetti... mi felicidad està suplantada por la mano que huele a vainilla.

Andrómeda dijo...

Uno de los usuarios anónimos, pues salud, las fresas están muy bien y además qué sofisticado, caray.

Malakatonche, ya no ande tan ocupado, y mejor no diga esas cosas de la maletez, que la que comenta después de usted una vez me reclamó que yo respetaba más a Paulina rubio que a ella, chale.

O, gracias por la recomendación, pero no tengo quién me lleve. ¡No tengo quién me lleve!

Fosfocito, debe haber, seguro que debe haber. Si en mi escuela había un pasillo que olía a estornudo, no veo por qué no habría en el mundo un hombre olor verde limón.

Aldebarán, sí, vainilla, entiendo, otra felicidad.