domingo, febrero 12, 2006

Lo poco que queda de mí

No soy de esas personas que le caen muy bien a la gente, pero tampoco de las que caen muy mal. No muchos me quieren, pero tampoco muchos me desprecian. Para la mayoría siempre he sido solamente "la que se sienta aquí", "ella", "tú", "oye","pst", y hasta ahora no había sido cosa que me hubiera preocupado.

Anoche leí "A fin de cuentas -el dolor lo prueba- sólo existimos para quienes nos aman o nos odian", y sentí tanta tristeza al darme cuenta, entonces, de lo poquitito que me ha tocado existir.

Y yo que me consolaba pensando que, al menos, eso de la existencia sí era para mí. Bah.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Odiame por piedad, yo te lo pido/ódiame sin medida ni clemencia...

La prueba del dolor suena algo... ¿masoquista? Además, entre el más blanco amor y el más negro odio (o al revés, si se vive en un negativo) existe una amplia gama de grises... Por lo menos eso creo.

es mi nombre Berenice dijo...
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es mi nombre Berenice dijo...

Yo que tù buscaba una segunda opiniòn.

Fosfocito dijo...

Pregunto, esa letra que tenìa usted en el sidebar, esa de "it's hard to stand up for what's right"... de dònde es?

Andrómeda dijo...

Elusuarioanónimo, gris? Ash, no, gris no. O todo o nada, luego qué se creen?

Niche, una esperanza de existencia, ehé? La buscaré, segurito.

Fosfocito, respondo, esa letra es de una canción del sountrack de Amelie, se llama Les jours tristes.

Trompetista de Falopio dijo...

No, no y no. Le sugiero, Graciela, que asuma compromisos ontológicos que le sean favorables. Por ejemplo, alguno que diga que sólo existen las personas aficionadas a chopear chu chocolate, o las que se preocupan por los otros, o las que sólo se preoucupan por sí mismas, o en el peor de los casos únase al "cogito ergo sum." Modifíquelo, adáptelo, repítalo frente al espejo.