viernes, junio 02, 2006

Por qué me tengo que comprar un sombrero (Revelación)

Hasta hace poco yo quería la cabeza sangrante de E. clavada en una estaca en mi jardín, y eso que casi no me alcanza el ánimo para odiar a nadie, sin embargo a él le profesaba un odio genuino y desesperado. Ahora le escribo un correo de infinita gratitud porque me ha tenido una gran consideración.

Resulta pues que el burlesco infame de pronto se mostró noble, llevándose con eso al carajo mi lista completa de personas que conozco y que tengo clasificadas en "los buenos" y "los malos". ¿Dónde quedan los infranqueables abismos si en cualquier momento el malo se vuelve bueno y uno ya no sabe ni qué pensar? Ya no hay respeto a las etiquetas. Así que todo puede cambiar de pronto.

Otra prueba en el mismo día. It's possible to die o Aunque parezca increíble, la gente se muere, vi y leí. Creo que hace mucho que yo no me quiero morir. Antes sí quería, todo el tiempo (pero hay que entender, yo estaba en el Anahuac). Ahora ya no, al menos no esas ganas muerteeeeevenamígrooooaaaaarrrr (al decir esto hay que agitar los brazos en el aire y, de ser posible, que cada ojo vea para diferente lado). Quizá algunos días, espaciados, cuando es demasiado hartazgo o cansancio, pero ni entonces. Me da igual. Otro día y otro día y otro día y puedo morirme o no morirme, para mí está bien cualquiera, gracias, como apetezca el Sino. Nunca he tenido asuntos pendientes, ni ganas, ni nada, así que por eso siempre que me preguntaba ¿me podría morir ahorita? la respuesta era sí. Pero todo puede cambiar de pronto.

Yo estaba viendo la novela de en la noche y en un comercial pensé ¿me podría morir ahorita? / pues sí, ya / ... / pero me moriría sin haberlo vuelto a ver / ... / entonces me espero, un poquito más, la novela volvió y dejé de pensar.

Qué escándalo. De golpe, paf, todo puede volverse distinto. Los malos se hacen buenos y seguro que los buenos podemos despertar un día (o dormir una noche o cualquiera otra de las posibles combinaciones) siendo malos, y ahora mismo morirse y no morirse sí representan cosas diferentes. De golpe, paf, hay matices, hay razones. Qué terror, qué espanto.


Y yo antes ni siquiera veía telenovelas. Lo peor.

12 comentarios:

Fosfocito dijo...

Yo no veo telenovelas, yo leo fotologs y blogs y todo eso. Eso del porno por Internet es un maravilloso invento para pasar el tiempo mientras me callo en la cocina o me quejo en la cocina, o lo que sea que hago aquí.

Debe ser el miedo, yo siempre he tenido miedo.

En la serie LOST decía Jack el Doctor en la primera temporada que dejaría entrar al miedo y que hiciera lo que quisiera por 5 minutos y después se levantaría del miedo. Ah, que valiente. Yo no, yo prefiero vivir con miedo y sin ir al cine.

Usted debería comprarse un sombrerito posmo que no le permita escuchar los carros que pasan con sus stereos a todo volumen que se oyen por encima de los audífonos y que qué fastidio.

Yo quisiera tener un sombrerito posmo, aquí hace mucho frío y yo no tengo chamarra (if you know what I mean).

Tal vez un casco, como el de Magneto.

El Homo Rodans dijo...

no sabe como disfruté leyendo su último post. La filosofía de las telenovelas nos revela un mundo nuevo, misterioso, canalla y sorpresivo, digo, los posmodernos necesitan de la television para validar su realidad. Yo al igual que usté me he chutado hartas novelas desde que me mudé al puerto de tampico hace ya casi un mes, y también me encontré con esa terrible dualidad que coexiste dentro de nosotros. la vida tiene matizes aunque nuestra ceguera se aferre a reconocerse en un eterno sistema binario. Las etiquetas, esas son invenciones para tratar de ponerle nombre a las cosas que desocnocemos y a las que le tenemos miedos, creemos que así podremos hacerlas nuestras, dominarlas, nada mas falso. La etiqueta hoy se sobrepone una sobre la otra, y al final pedieron su utilidad primaria.
saludos perversamente risueños!

exquisita criatura dijo...

ok... conservemos la calma... no encuentra ud. su template rojo ni el negro ni el rosa...
pero no perdió usted el payaso, verdad? no lo perdio, verdad que no lo perdió? verdad? verdad?

Fusnes H. dijo...

Bravo, E!

Anónimo dijo...

Concluyo que tú, siendo sólo cabeza has andado desnuda por la vida... Fina estampa...

Gran Fornicador dijo...

Pues yo ya no juego. Yo creo que mejor devuélvanme mis fichas y ya me voy, porque éste es un juego bien pinche complicado y yo solo quería retozar en el pasto y tomar el sol.

Sirena dijo...

Uff no entiendo nada pero me alegra poder leer tu blog de nuevo sin tener pesadillas... Me gustó el comentario anónimo. Estoy de acuerdo.

es mi nombre Berenice dijo...

Parece que te haces vieja.

Sólo Soy Un Ojo dijo...

Creo que entendí el sentido del post, pero quiero creer que no lo hice y que nomás estoy jugando a eso de la interpretación, porque si resulta ser lo que creo que es, me voy a poner más triste de lo que estoy…mejor dime que todo lo dicho no tiene sentido y nada más es un juego de palabras y así todos felices.

Daniel M. dijo...

yo me compré un sombrero una vez que me perdí en Michoacán y hacía harto sol y muchos sombreros pa comprar. jajajajaja esta palabra esta poca madre "bfeainw"

tapetazo en horario estelar dijo...

Ya lo dijo usté: Esto es un simulacro.

Anónimo dijo...

¡¡¡Bien, volvió el template rojo!!!