lunes, marzo 19, 2007

El café del fin del mundo

I was at a funeral the day I realised
I wanted to spend my life with you

Había un capítulo de La hora marcada llamado así. Me emociona el nombre. El fin del mundo es mi lugar común preferido.

Si me pongo a pensar en cosas que he olvidado, recuerdo que hace unos años la pura onda era, en lugar de cortinas, poner persianas horizontales de metal, que se sostenían por unos listones que las hacían subir y bajar. Eran pesadas, ruidosas, se atoraban casi siempre al descender y tratando de desatorarlas te ganabas cortadas en los dedos cuatro veces al día. Eran feas y fastidiosas, pero eran también las mejores cubiertas de ventana para espiar. Como eran muy flexibles, se podía levantar con un dedo el caber de un ojo en la lámina y observar sin que desde afuera se notara violado el hermetismo visual de la ventana.

Me imagino que así era la persiana tras de la que se escondía el espía espiado de Morirás lejos. Me imagino también que con este sistema podría hacer lo que he querido desde que recuerdo querer cosas pero siempre había pensado imposible, porque era mucha amenaza y yo no soy de arriesgar: ver, que no me vean y escapar del castigo.

Lo que yo quiero y he querido siempre ver es la calamidad previa al juicio final, pero me detenía la historia esa, que me emociona también, de que, cuando el apocalipsis venga, el que se guarde en casa se salva, pero el que no, y no sólo el insurrecto que rete a la profecía y se quede afuera, sino también el que se atreva a mirar (el fisgón morbosón), se lo cargan los jinetes o lo parte en dos (o en siete, mejor) la espada de fuego y se lo lleva el diablo.

Yo no quiero que me lleve el diablo pero ahora lo sé: puedo ver y que no me vean, persianas metálicas es mi solución. Supongo que por eso se fueron para no volver y ya sólo podemos elegir entre las acusadoras verticales, que abren grandes espacios al separar una de otra, o las cortinas, que captan cualquier movimiento.

Antes podían estar de moda las persianas metálicas, había tiempo, ahora ya no, seguro está ya cerca el fin del mundo y lo saben y nos quieren coartar los medios para evadirlo. You can run but you can't hide.

Pero yo sé dónde están guardadas las persianas ochenteras, yo las tengo y, además, tengo un plan. Todo calculado. Veré lo que quiero y siempre quise ver. Por primera vez voy a estar en el lugar y momento correctos.

Todo va muy bien, pero queda una cosa más. Siempre pienso sólo en mí, quizá si esta vez eso cambiara e invitara a alguien a mi bunker voyeurista, hasta el nombre que me emociona tedría sentido, y entonces la perfección. Cuando me canse de ver la sangre, el desmembramiento, el terror, los días como noches, el poder destructor del frío y la angustia, podría dejar mi ventana e ir dulcemente con dos tazas en mano hasta la mesita de centro, bellísima, limpísima, sería de cristal:

-¿Un café?

Y hablar. Olvidarnos un poco, un poco más, olvidar que se acaba. Aunque se acabe. Un café y olvidar. Para no sentir más soledad. Fin del mundo, sí, pero ¿otro café? No se me ocurre un mejor final.

16 comentarios:

bandala dijo...

Conozco una fonda llamada "El final de los tiempos". Y siempre me pregunto ¿cómo o por qué se llega a nombrar así un lugar de fines aparentemente gastronómicos? Por cierto, el café de sobremesa es mejor que la comida que se sirve ahí. Supongo que debe ser un signo acorde con este enigmático nombre: el final de los tiempos es una mesa con migajas y una taza de café humeante para la sobremesa. Muchos saludos.

isis dijo...

Las persianas me traen tristes recuerdos perrunos.
A TDFKAB (The Dog Formerly Known As Bronx) le gustaba romper las de tipo vertical.
:(

Felicítola por el hallazgo youTubista que tiene que ver con los capítulos de La hora marcada.

Rosángela dijo...

...Yo venía a comentar sobre el libro de las bastardillas; sin duda siempre llego tarde.



Yo quiero café, ¿dónde me apunto?

La misma de arriba dijo...

Ya no quiero decir lo que dije
¿puedes borrar lo que dije y hacer como que nunca fue?

Aldebarán dijo...

Yo conozco ese nombre también, yo lo conozco!!!!
puedo decir quién?? puedo? puedo?




No mejor no.
podemos ser tres?

Gaby dijo...

Yo recuerdo un capìtulo de la dimensiòn desconocida en que se acaba el mundo y el unico hombre que quedaba vivo era un nerd como don Plutarquete, pobrecito, querìa estar solo y cuando lo consiguiò y se diò cuenta de que estaba solo y la biblioteca central era toda suya, pues se habìan roto sus lentes con la explosiòn.

A mì me gustan las cortinas de cuentas desde palomitas de maìz barnizadas hasta otros materiales màs modernos. (Existe algo màs moderno que las palomitas de microondas?)...

Seraphim dijo...

Cafe y galletas, quizá un pedazo de pastel, pero nada demasiado dulce.

Me pregunto si serían esas pequeñas tazas o tomariamos café como los exagerados ( pero más a mi gusto ) americanos, en tazas enormes y llenas de colores.

Igual y me pregunto que llevaría a ese bunker, quiza música de Darling Violetta o hasta algo de Shivaree.

Me preocupa que me toque preparar el café, y no me quedara bien.

Al final sería como un día lluvioso, siempre asomandose un poco por la ventana, para ver como va todo afuera, para ver si se ha detenido o si aún tendre que quedarme mucho más. De cualquier forma no tengo a donde ir :D


P.D.: tiene que ser de metal? ya existen de plástico.

Isaac dijo...

yo te acompaño con un café y un cigarro...

Egoista dijo...

Que emoción, acabo de descubrir que soy la persona favorita del texto de abajo que nadie lee...me siento importante

Andrómeda dijo...

Yyyy Rosángela y el texto ignorado, se-gus-tan, son-no-vios. También te has ganado a pulso un lugar en mis personas favoritas. (Y, deja lo de sentirte importante, dicen que si juntas tres alguienes o algos de quien seas favorita, te ganas un vale de 100 pesos para cambiar en Gigante por despensa. Yastás.)

Isaac, apuntado quedas.

Seraph, sí, sí tienen que ser de metal, el plástico no sirve para nuestros propósitos, las de metal son más flexibles, más estresantemetne ruidosas y, básicamente, más acá. Las tazas las pongo yo. Son unas que tienen una geisha al fondo que se marca con el sedimento del café, y nombre, son una fiesta. (Sí, he tenido mucho tiempo libre para planerar esto.)

Gaby, ah, la Dimensión desconocida era la neta en cosas del fin del mundo. Mi capítulo favorito era uno en el que ya se venía todo el desmadre apocalíptico y unas camionetas de redilas empezaban a transportar gente al cielo y al infierno, pero como ya eran muertes en masa, nomás echaban en bola a los que agarraban de pasada para llevarlos a uno u otro lado, y se cargaban también con vivos y al infierno se iban buenos y los malos, que iban al cielo, en el camión los mataban acá bien violentamente y yo lloraba y Maggie reía y todo era una confusión. Por otra parte, más moderno que las palomitas de maíz son esas personas que hacen huevos estrellados en el microondas. Eso sí es una señal de que ya tocamos fondo en eso de la modernidad. Esta sociedad ya valió.

Ericaldebarán, ese nombre que tú crees no me emociona, nomás me obsesiona, no confunda. Invitado estás.

La misma de arriba, sacatona.

Rosángela, ash, luego dices que pongo un post cada ocho años y 'ora te vienes a quejar de que se te fue pronto. O ver. Y tu taza ya la tengo, así que ahora no me puedes salir con que no.

Esa isis, Bronx vengaba la memoria de las persianas horizontales. Él sabía. Los perros saben, como cuando le ladran a los muertos. Y ven la muerte. Uy uy. Y agradézcote por la felicitación. Tú estabas ahí, fuiste parte de mi momento, snif. (¿A quién sonó? Je.)

Bandala, wow, quiero comer en El final de los tiempos. Seguro que los establecimientos con nombre así saben algo que nosotros no. Son señales.

Andrómeda dijo...

Ahora, la cosa queda como a continuación se describe: Seraphim será vigilado para que no prepare el café porque le queda malo, Isaac llevará los cigarros (y tomará fotos de lo de afuera para, si sobrevivimos, venderlas al salir, como en concierto), Eric nos contará chismes de los condenados (porque, la verdad, eso es lo suyo, lo suyo) y Rosángela pondrá el toque de inestabilidad diciendo que ya se quiere ir, pero quedándose tras nuestras labores de convencimiento, y cubrirá conmigo las guardias nocturnas de hablar y no sentirse solo en el fin de los tiempos, algo así como el Apocalypse late night show.

Sí me genera cierto enojo que "La Iglesia de los Santos de los Últimos Días" sea un nombre ya tomado. Qué chidísimo ser un Santo de los Últimos Días, así como que la santidad te surge por generación espontánea porque ya va a valer madres todo. Siempre me ha emocionado mucho también ese nombre y quedaría muy bien acá. Esos evangélicos siempre van un paso adelante, croncos.

Elisa dijo...

Bambi, deja tú lo chidísimo que es ser un santo de los últimos días, lo que es la pura buena onda es tener un cliché preferido. Albricias por la idea. Ya haré mi lista de clichés porque soy una espía y nomás vengo aquí a robarme tus ideas. BUAJAJAJAJAJAJAJA...

Tristán Estar dijo...

Un café en el fin del mundo. Seguro allí te encuentro, en la mesa en la terraza, donde se pueda ver lo que se deja, los ojos en la punta del mundo y hacia allá. Seguro esa mesa será un aleph.

Si no estoy es que fui al baño, pero ya te lo haré saber, quizás, en una servilleta con manchitas de café.

Gaby dijo...

El blog de Sofía bajo en Tlatelolco, mi blog va a ser bajo en calorías, tal vez bajo en sodio por que yo creía que el embarazo se sentía como una gran bomba de tiempo que en cualquier momento puede estallar, o algo así como un "Momentary lapse of reason" cuando crees que tienes uno de esos momentos de iluminación de la conciencia y que la verga, era la presión alta y podía estallar en cualquier momento.

Eso no era el embarazo.

Andrómeda dijo...

(Inf)Elise, te acusaré de plagio. Tú mataste a la tortuga estelar y tú te robas mis ideas, en el nombre de Exploding dog, Casio!... How you dare say such a thing to me? El ciberkarma caerá sobre ti.

Tristán, ahí estarás, yo te espero hasta que aparezcas, creo que en el fin del mundo aplicará mejor que nunca eso de "hay más tiempo que vida".

Gaby, nunca es el embarazo y, jaja, un blog bajo en calorías, en sodio y deslactosado. Será un éxito.

Seraphim dijo...

Mas bien tendrían que vigilarme el café en si. Con eso de que le hecho piquete ( bueno aún no. Pero ya veo las manías, como esa, venir ).

Nadie quiere un ebrio de compañía (Sigo buscando al tan mencionado nadie).