Tschá, viéndolo así, supongo que de haberme tirado la placa seguro hasta le hubiera sacado la lengua.
Entonces, a la conclusión que llegué en el camino de vuelta desde el fin de mi persecución hasta donde yo quería llegar desde el principio y mientras pensaba y pensaba qué otra cosa pude haber hecho, fue que puedo no ser la más deseada para muchas cosas, pero es indudable que si alguien tiene que pelear con otra persona, yo, como perro que de tanto enojo se priva y no puede ladrar, soy esa contra la que cualquiera se quisiera enfrentar.
Gran consuelo de utilidad.


Diche
diamandina siendo 6/09/2007 05:35:00 PM
Yo sé que este comentario no tiene que ver con el texto, pero... ¡Qué buena rola es la que está en la part inferior de tu blog! Felicidades. Si la tienes, me la podrías mandar por "imeil", por favor.