jueves, octubre 18, 2007

Ya no tengo lengua para los días (try to keep me real)

Cada noche, al salir de la escuela, Indira se iba conmigo hasta la primera estación del tren que me quedaba de paso. A veces, después de horas especialmente largas y espantosas, mientras caminábamos hacia el estacionamiento se detenía para decirme "fue uno de esos días que no debieron existir", y nos reíamos, aunque sabíamos que era verdad.

Siempre me pareció que Indira tenía la gama emocional de una catarina. Manifestaba hambre, frío, sueño, aburrimiento, pero nunca drama o algún tipo de felicidad. Aún así era de mis personas favoritas, porque sabía reírse de lo mínimo, pero sobre todo porque sabía reconocer de entre todos los demás los días que debieron haberse pasado del anterior al siguiente sin pedir ser vividos. El aviso nunca fue oportuno, pero servía para darme cuenta de ellos, para constatarlos. Es (¿era?) importante distinguir.

El problema es que sin personas así los días se van pasando indistintamente, todos iguales, llenos de gente cabizbaja, yo entre ellos, y otros pocos que se levantan con la irresponsable inconsciencia de que en algún momento se van a volver a caer. Se vive demasiado partiendo de absolutamente nada, se pierden de vista las verdaderas grandes tragedias que no acontecen, se maximiza lo nimio hasta hacerlo aplastante.

Sin nadie neutro, nadie que valore como aceptable al día que, al menos, pasó sin sobresaltos mayores, de pronto, cuando menos lo esperas, ya está todo fuera de control, todos los días son días que no debieron existir.

***
Es sólo que extraño tener a alguien con quién no tener que tomarlo todo tan en serio, tan a la tremenda.


Aunque lo digo montada en el drama (como siempre), es demasiada tragedia. Básicamente ya me aburrí.

4 comentarios:

ÍO dijo...

"I need more methods to end each day...to be happy by living this way"

l. j. dijo...

che que bueno el nuevo subtitulín. teabrazo.

Gilmar Ayala dijo...

Es sólo que extraño tener a alguien con quién no tener que tomarlo todo tan en serio, tan a la tremenda.

Andrómeda, tienes razón. Lo ligero es un respiro que viene bien en el comienzo de una relación. Conocerse siendo ligero...

Cerillo dijo...

Yo creo que necesitamos estar acompañados sin tener que hacer nada, ni siquiera divertirnos. Y si sucede algo que nos sorprenda que no tengamos que andar persiguiendo todo.