lunes, agosto 17, 2009

Bye bye, birdie

He visto a un tío disparar dentro de un supermercado con una recortada. No era una gran película, pero los disparos hacían buenos agujeros y las caídas eran buenas también. Había una chica. Una pelirroja que trabajaba de camarera. Casi todo el tiempo estaba el tío de la recortada disparando sobre todo lo que se movía y sobre lo que no se movía: botes de tomate frito y cajas de spaguettis. Pero a ratos aparecía la chica, y bueno, ella sabía que aquello no estaba bien, pero aún y así le quería. Él era un tipo duro, con la cara picada, y ella era una de esas camareras de película. Cuando no estaba disparando, el tío iba a recogerla al bar. La subía en su coche y la llevaba a la playa. Ella sabía que no era un santo, pero también sabía que él nunca iba a apuntarla con la recortada. Así que lo pasaba bien. Se tumbaban en la arena. Entraban y salían del agua. Se daban besos y follaban. Ella era todo lo feliz que puede ser una preciosa camarera. Cuando al tío le pillaron, ella estuvo siempre a su lado. Había disparado a niños y a mujeres. El jurado no podía ni mirarle a la cara. Dijeron que era un animal salvaje, pero ella siguió queriéndole. Sabía que lo de la recortada no iba con ella. Siguió queriéndole después de que le frieran en la silla. No era una gran película, ¿sabes?, pero era un gran amor.
De 10 canciones de amor y 7 caminos distintos de vuelta a casa,
Ray Loriga


Esto tampoco fue un gran blog, pero, ya sabes por dónde va: fui todo lo feliz que se podía ser.

Siempre le he tenido miedo a, y no sé qué palabra escoger "claudicar", "renunciar", las dos me gustan y a las dos les temo, siempre le he tenido miedo a claudicar, a renunciar, a dejar lo que es por todo derecho mío, pero tarde o temprano tenía que admitir que esto ya no es el 2005 (y we're not in Kansas anymore). Y quizá, en toda honestidad, esto ya no es tan mío. El blog es una parte de mí que terminó por desprenderse y ahora se tiene que doblar limpia y elegantemente para guardarse con todas las otras cosas que eventualmente me recordarán que aunque ya no es 2005 (o 6 o 7 o hasta 8), alguna vez lo fue, y entonces fui todo lo feliz que se podría ser.

No quiero decir, pero tampoco quiero negar, que escribí cosas aquí de las que estoy orgullosa. Ese es el sentimiento general que me saca del blog. Todo lo que puedo escribir tiene el mismo peso para querer decirlo como para ser considerado ocioso, repetido, cansado e inútil. No es que no tenga caso quedarme, es que no hay manera. Y nunca he sido de forzar. Será que padezco un exceso de self-consciousness o será que se me acabó el autocompadecimiento, pero no es una pena. Otras cosas vendrán.

Y aunque no soy buena en el asunto del desprendimiento, tengo mis consuelos. Digo, total, si se murió Michael Jackson, que no se muera este blog.

Adiós, viejo nabo, adiós.

lunes, junio 29, 2009

Ya tengo 27 años

Y eso está muy bien.











But I still have to face the hours, don't I?

I mean, the hours after the party

and the hours after that...

domingo, mayo 03, 2009

Adiós, súbete

Lo único que me consuela cuando sin buscar encuentro cosas que la gente ha hecho y me las ha mantenido ocultas o contado diferentes o misteriosas es pensar en esa vez que el novio de Bere, mientras ella iba al baño, no hizo que el único camión que pasaría por ahí en todo el día la esperara y la dejó abandonada en un casi-bosque, en la incomunicación. Al regresar, Bere todavía alcanzó a ver al camión yéndose y su novio asomando en una ventana haciéndole señas, remarcando con los labios un "adios, súbete, adiós". Cuando ella logró llegar a casa y hablaron, ante los reclamos de por qué había permitido que se quedara ahí, en la nada, él le dijo con tranquilidad total, así nomás, "Yo te decía que te subieras, y no. Pensé que tenías tus razones".

No-pues-sí. Era un pendejo, pero al menos tenía algo de cierta su justificación.

Ante el abandono de cualquier tipo yo no entiendo nada, y sí me entristezco, pero mejor no.

Tú, ustedes también tendrán sus razones.

Yo elijo quererlos igual.

Tapo: así que esto es mi vida (¿ves cómo sí lo sé ya todo?), uso el free will y el beneficio de la duda por lo mejor.

Fausta

Este fue el primer post que leí en mi vida . Ayer le decía a Queque que al verlo pensé: "tendré un blog, como él, a ver si me pasan cosas así, como a él". En realidad había que tener un blog para ver si podía en adelante ver la vida así, remarcable en nimiedades y breve de contar. Quizá antes pude, quizá no, pero, en todo caso, ahora menos.

Un poquito más (menos) que tú siempre y hasta el infinito.

No es que me gusten estos textos como estertores, pero algo se tiene que hacer entre que se muere y que no.

Lo que pasaba en 2004 que ya no pasa ahora es que entonces todavía no creía saberlo todo. Lo que pasa en 2009 es que ya lo creo. No datos duros (como los ocho mil ochocientos -mil ocho mil- kilómetros de litorales en el país) sino La Vida. Perdón, qué mal, pero lo he visto todo (lo he sentido, lo he entendido y ódiame, por favor, yo te lo pido).

Creo en creer, pero la peor creencia es esta terrible de que no queda nada por aprender que no sea accesorio o artificial, que sólo queda seguir endureciéndose ante lo que pasa, todo lo que pasa. Falta mucho, pero no queda nada. Sin esperanza y sin novedad.

No creo que sea soberbia, pero ojalá lo sea. En estas cosas siempre es un placer no tener razón.

Finalmente:

Hola mayo (hola calor espantoso, hola cucarachas), a ti es a quien menos voy a extrañar.

sábado, abril 04, 2009

Once and again

Pero qué oportuno, abril, es que tengas tu propia canción. No acabaré de usarla mientras te sigas repitiendo y yo te siga olvidando. No es prudente dejarte ir. No desaparezcas entre los meses, abril, porque quién sabe cuándo llegue un abril en el que quiera mirar a los abriles pasados y no estén: el horror.

Pero ya estás aquí; de nuevo veniste en mayo.

Aquí vamos otra vez.

Venga, abril, no es cierto que eres el mes más cruel, todos engendramos muertos, es sólo que no somos lo suficientemente notorios, como tú, para que nos hagan poemas, como a ti.



"BAI!"

sábado, marzo 21, 2009

Más margaritas

Es que la vida es (o no) como esas canciones que en algún momento escuchaste hasta el cansancio, después las perdiste y al final (pero ¿de qué? ¿de qué?) volvieron quién sabe de dónde y te cayeron en la cabeza como una esperancita ociosa pero persistente de cambiarlo todo, y justo ahora, carajo, justo cuando ya te ibas a dormir.



Esto es volver a tener 13 años y pensar que esta vez sí lo vas a hacer bien.

(matar al elefante antes de que nazca, entre al cuarto y todos comiencen a fingir que no está ahí)



Cuando en pleno 2009 es 1995 hoy, es casi imposble no pensar en cambiarlo todo para que el 2009 que vendrá no sea el 2009 de hoy. Pero al final (¿de qué? ¿de qué?) sólo queda una canción. Y ya sabes cómo termina esto: no.

sábado, enero 31, 2009

Ver morir

Ya van muchos años que mi perra lleva teniendo 15. Reaccionaria (como Isis) y ya que no se puede hacer nada al respecto, lo más prudente, lo más sano es negar que está pasando el tiempo.

Y así con todo.

Luego otras cosas. (No me enorgullece, y si lo digo es confesionalmente:) Qué mal, pero no me gusta nada la felicidad actual de quien estaba conmigo y ahora ya no. Por su parte, me consuela lo efímero del bienestar: ya se les pasará, putitos.


Al final esto muy bonito (o no):

Ayer en Colima se encontraron un cuerpo sin cabeza (allá, lejos, no se sabe dónde, la cabeza seguramente se pregunta ¿dónde está mi cuerpo?, pobre) y sobre él un papel en el que el narco advierte “esto le va a pasar todos los soplones y donde hay hombres no habrá fantasmas”. Qué mal también que me parezca que estuvieron por hacer una gran metáfora, pero no lo puedo dejar pasar.

En la vida misma no son cabezas, pero muchos recuerdos sin cuerpo con la advertencia "donde no hay hombres habrá fantasmas".

Qué mal, pero qué le hago.

May there be ghosts.